Febrero Creativo - Día 3

 A veces el dolor de lo perdido supera con creces el dolor de los huesos rotos. Las calles son grises a pesar de los árboles, la música se ha convertido en ruido y no hay espacio para sonreir. Mi vida ha perdido todo el sentido que podía tener cuando decidiste que era momento de partir.

¿Dónde has ido? ¿En qué lugar has caído? Te extraño como nadie imagina y me duele haberte perdido sin remedio. Me obsesiono con tu presencia en los malos sueños que tengo y despierto aterrado en la soledad de una cama vacía, fría, sin ti.

¿Tan malo era estar conmigo? ¿Tanto sufrías a mi lado? No comprendo el final que nos ha acontecido. Tu estás convencida de ser lo que necesitas y yo estoy aquí partido en mil pedazos que se han desperdigado por el suelo de la habitación.

¿Podré perdonarte? ¿Podré perdonarme? No lo tengo claro. Por más vueltas que le doy, la asfixiante sensación de ansiedad me persigue. Necesito escapar al terror que vivo.

Te extraño horrores, pero esta es la senda que tu has escogido. Y yo me quedo en la mía, la senda del tiempo que ya no transitamos juntos.

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