Febrero Creativo - Día 1
Sandra siempre pegada al móvil. Instagram, TikTok, Facebook, Twitter... Su vida se resume en un continuo estado de consumición de información que, en la mayoría de los casos, la hunden más en las sombras que la acechan.
Elena siempre burlándose de las redes sociales, ridiculizando la continua necesidad del ser humano en aparentar lo que no es. Comparándose los unos con los otros, en una vertiginosa rueda que nunca termina de girar. Aunque para algunos si que deja de girar, pero no de la manera que nos gustaría.
Sandra estaba sentada en el parque, con su gorro de lana verde cubriendo su pelo caoba dada las temperaturas tan bajas que estaban haciendo. Pero, ¿por qué no estaba en su casa a resguardo de aquellos vientos? Porque quería subir una foto para sus seguidores, darles "la foto del día". Su rutina desde hace meses que dejó de ser divertida cuando se quedó sola.
Los padres de Sandra no sobrevivieron a la pandemia que asolaba el planeta. Hija única, que llegó tarde y que fue muy amada, siempre apegada a sus padres, haciendo lo que ellos querían que hiciera: una buena hija, estudios, centrada en su carrera profesional, deportista, alimentación en orden... Sandra no sabía lo que era realmente vivir más allá de fotos, vídeos e historias que contaban sus "amistades".
Pero se han ido. Ahora solo le quedaban las redes sociales. Y a pesar de todo no había dejado de ser "la hija perfecta". Nadie sabe que se ha quedado sola porque sucedió en vacaciones. No tiene amigos reales aunque si muchos "followers". No entiende por qué se despierta con la almohada empapada y los ojos rojos. No sabe lo que es llorar de tristeza. Y se hunde, cada vez más, en las tinieblas.
Elena está haciendo algo de cardio por el parque, con cara de pocos amigos porque ha tenido un día complicado en el trabajo. En sus auriculares bluetooth tiene en repetición continua la misma canción: Para que el mundo lo vea de Arnau Griso. Desde que la escuchó en la radio, la usa para hacer deporte, tiene ritmo, critica lo que tanto detesta y además es pegadiza.
Ha pasado al lado de Sandra 2 veces y la ve en la misma postura, como si fuera una estatua, lo único que ha cambiado, es el contenido de la pantalla que mira: redes sociales. Elena no soporta a esas personas que se quedan pegadas a la pantalla mirando fotos y leyendo mensajes vacíos porque considera que la gente que lo consume de forma tan prolongada no viven su vida, sino que viven en su cabeza lo que otros hacen creer que viven.
A la tercera vuelta, poco antes de llegar donde Sandra, Elena se queda sin batería en los auriculares y empieza a sonar la música en su movil, a bastante volumen hay que decir. Sandra pega un pequeño respingo y en su cabeza se cuelan las palabras "si no te sientes guay, es porque tu autoestima se mide en likes". Elena ha parado el móvil un poco avergonzada por molestar con su música a los demás y decide que es momento de parar, estirar e irse a casa.
A dos bancos de distancia de Sandra, Elena se pone a hacer estiramientos finales, bajando así la frecuencia cardiaca y recuperando por completo el aliento. Se ha puesto los auriculares de reserva, que son de cable, para seguir escuchando música, aunque ha cambiado de tema. Además, es completamente agena a la continua mirada de Sandra, que su realidad ha sido golpeada y no sabe por dónde empezar.
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