Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes - Alfonsina Strada
INTRODUCCIÓN
Había una vez una princesa... ¿una princesa? ¡¿Qué?! Había una vez niña que quería llegar hasta Marte. Érase una vez una mujer que se convirtió en una de las mejores tenistas del mundo y otra que descubrió cómo se da la metamorfosis de las mariposas.
De Frida Kalo a Jane Goodall, de Coco Chanel a Nina Simone, de las hermanas Bronte a Marie Curie este libro narra las extraordinarias vidas de 100 mujeres valientes y, además, cuenta con las ilustraciones de 60 artistas de todo el mundo.
Científicas, astronautas, levantadoras de pesas, juezas, chefs... cien ejemplos de determinación y audacia para las que sueñan en grande.
ALFONSINA STRADA
Para aquellos que no la conozcan, Alfonsina es considerada una de las pioneras en el deporte femenino. La información que os traigo sobre ella la he sacado de Wikipedia, donde podéis leer el archivo completo.
La primera bicicleta fue una de su padre, al borde del desguace pero aun funcionaba. Alfonsina aprendió a montar en este vehículo y antes de los catorce años la joven ya había encontrado una manera de participar en diversos concursos a escondidas de sus padres, a quienes mintió diciendo que iban a la misa dominical.
Quizás os resulte familiar o quizás todo lo contrario, pero parte de nuestros sueños o no los llevamos a cabo por miedos o si lo hacemos a veces es a escondidas por el qué dirán. No todos tienen la suerte de tener un entorno medianamente saludable donde se le apoya a pesar de lo loca que parezca una decisión.
Su madre, después de descubrir el hecho, le dijo que para seguir corriendo ella tendría que casarse e irse de casa. A la edad de catorce años, en 1905, se casó con un mecánico y cincelador, Luigi Strada, con quien se mudó a Milán; como regalo de bodas, él consiguió una bicicleta. Su marido resultó ser su primer seguidor y gerente.
Aquí podríamos pensar que se casó con Luigi por ser mecánico, alguien hábil con mecanismos, y así poder arreglarle la bicicleta cuando lo necesitase, pero realmente aquí hay admiración y valor. No solo de ella por hacer algo fuera de la sociedad, sino por él al apoyarla.
Compitió con dieciséis años en Turín, una ciudad en la cual una chica en bicicleta no era motivo de escándalo, y donde conoció a Carlo Messori, quien se convertiría en su segundo marido después de enviudar más adelante. También conoció a Emilian quien la convenció para que lo acompañara en el Gran Premio de San Petersburgo en 1909, Rusia, recibiendo la medalla a manos del zar Nicolás II.
En ocasiones, donde crecemos todo está por detrás de lo que queremos y tenemos que luchar por lograr lo que queremos, porque tenemos derecho, aunque antes no lo pareciera. No hay que dejarse llevar por la corriente, tenemos que pensar como individuos, todos, no solo las mujeres, y hacer de los prejuicios y las cuestiones tabú algo del pasado.
Alfonsina participó en dos Tours de Lombardia, uno en 1917, en el apogeo de la Gran Guerra donde fue la última en llegar de los corredores que finalizaron el circuito, En 1918 volvió a inscribirse quedando entre las 20 primeras posiciones, a solo 23 minutos de Belloni.
Algunos podrían pensar que era tontería presentarse a carreras donde no ibas a hacer un buen papel, pero en aquella época el papel lo estaba bordando. Apodada como la "reina del pedal", el objetivo de Alfonsina era el Giro d'Italia.
En 1924 la dejaron participar en el Giro d'Italia, y aunque al principio la dejaron seguir en ruta, llegó un momento en el que la expulsaron, aún así permitiéndola seguir haciendo el resto de etapas sin contabilizar su tiempo. La carrera fue iniciada por 90 ciclistas, donde solo treinta la terminaron, entre ellos Alfonsina. Después de esto, no la dejaron participar en las carreras siguientes porque la igualdad entre hombres y mujeres estaba muy lejos de verse reflejada en ese entonces, pero ella no dejó de competir y ganar a homólogos masculinos. Además también ganó la admiración de Costante Girardengo y otros campeones del ciclismo.
Y volvemos a la historia de siempre, en unos años donde cualquier cosa fuera de lo normal era castigada. En cierto modo, siendo Italiana, es normal que ella quisiera competir, correr y disfrutar con otros grandes ciclistas, el esfuerzo era duro pero Alfonsina no tenía miedo a eso, era fuerte, persistente y trabajadora, perseguía un sueño montada a dos ruedas.
En 2004 se publicó el libro "Los años rugientes de Alfonsina Strada - La novela de la única mujer que corrió el Giro de Italia junto con los hombres" escrito por Paolo Facchinetti.
Unas veces estos hechos caen en el olvido, otras veces se crean obras. El libro está en italiano y os dejo el enlace de compra por amazon aquí.
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