Revolviendo
Los días eran brillantes,
la luz tenía por protagonista al sol,
la brisa en constante movimiento
llevando a mis sentidos tu olor,
una caricia que acunaba mi ser
en un sinfín de seguras sensaciones,
y tu, lejos y cerca,
tu..., siempre en mi cabeza.
Y el sol marchó un día,
sin decir a donde iba,
nos dejó con una luz
que no llenaba las vidas.
Y la brisa se detuvo
dejó de traer tu fragancia
y yo dejé de sentir
la seguridad de tu existir.
Pero como siempre haces,
volverás para llevarte la tormenta
aunque sea un instante...
Luego dejará de ser tormenta,
veré el sol regresar a ser luz
y tu sonrisa llenar mis recuerdos
con marcas en forma de beso,
con susurros en forma de caricia,
y contigo devolviendo el sendero
a un lugar ya conocido,
aunque no es el mismo sitio
donde estaba antes de desaparecer.
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