Ezekiel Karnstein
Género: masculino
Etapa vital: joven
Espercie: vampiro bueno (sin morder)
Aspiración: relacionarse con animales
Me llamo Ezekiel Karnstein y quiero contaros mi historia. Apenas estoy en la juventud de la vida, pero realmente llevo así muchos años y seguiré así por toda la eternidad, pues soy un ser de la noche, un vampiro. Los servicios sociales me rescataron de mis padres, unos irresponsables que no me daban de comer ni me ayudaban con mi crecimiento personal, por lo que estuve en un orfanato desde que fui un infante hasta que adquirí la mayoría de edad. Conocí a varias parejas, padres y madres solteros que querían tener un hijo y no podían, pero al final no encajé con ninguna familia. Así que simplemente me dediqué a hacer todo lo posible por estar bien y salir adelante.
Desde siempre me han gustado los animales y mi sueño es convertirme en adiestrador. Muchas veces los animales no tienen la culpa, son los humanos que no entienden que hay cosas que no están haciendo bien. No se trata de ser el más amoroso o que siempre tengan comida, hay que conocer al animal, como hacemos con los que nos rodean para saber cómo ayudarlos, apoyarlos y hacerlos mejorar como seres vivos.
Te preguntarás cómo es que soy vampiro. Bueno, una noche de regreso al orfanato, vi a un gato herido y me acerqué a ayudarlo aunque no había ninguna veterinaria cerca. Me lo llevé a mi cuarto hasta el día siguiente que lo pude llevar al médico. Allí conocí a Edwin, que resultó ser el dueño y que había tenido un disgusto con el gato porque había roto un jarrón muy antiguo y lo asustó, por lo que el gato huyó. Se ve que algún gamberro maltrató al gato cuando lo encontró callejeando. Edwin se encontraba muy disgustado por lo que le había pasado a su gato y traté de consolarlo. Empezamos a llevarnos bien y me dijo que podía ir a su casa siempre que quisera, incluso si solo era para visitar a su gato. Y eso hice.
Cada día, al volver de mis actividades de la tarde, pasaba por delante de su casa dando un rodeo y veía al pequeño Suran, pero seguía mi camino, tranquilamente. Si veía a Edwin, lo saludaba y hablaba un poco con él, pero nada más. El penúltimo fin de semana antes de mi cumpleaños, de mi mayoría de edad, me acerqué a pasar el sábado con ellos. La verdad es que Edwin era muy simpático, no me pareció que fuera irresponsable, así que estuvimos hablando y contándonos cosas. La cuestión es que fue tan "atrayente" que no podía dejar de hablar con él mientras acariciaba a Suran, que estaba en mi regazo ronroneando. Hablamos de todo, de su pasado, del mío, de nuestros sueños. Él es escritor, trabaja desde casa como autónomo y también publica obras propias. Le conté mi sueño de ser adiestrador y su respuesta fue: Cuenta con mi apoyo, del tipo que sea, para hacer tus sueños realidad. Y sí, de nuevo eso hice.
Me mudé a su casa, la verdad es que convivir con él era genial y al final descubrí que realmente era un vampiro y de alguna manera, quería serlo también. Le pedí que me hiciera como él. Se negó bastante porque no quería esa vida para nadie y le comenté que ahora no estaba solo, que ahora podía contar con mi apoyo y mi compañía también.

Comentarios
Publicar un comentario
- Puedes dar tu opinión (a favor, a medias o en contra) siempre desde el respeto y con argumentos, es decir, utiliza la crítica de forma constructiva.
- No publiques información sensible o personal en los comentarios ya que no nos hacemos cargo de quién pueda utilizarla.