En tu mirada
Y era en tu mirada
donde yo me quedaba,
donde yo me acunaba,
donde yo me aislaba.
Y era en tu mirada
donde los fuegos prendían,
donde las noches se encendían,
donde las estrellas morían.
Y es que era en tu mirada
donde la existencia bullía,
donde la muerte huía,
donde yo simplemente me escondía.
Y es en tu mirada
donde hoy continúa
lo que ayer había.
Y es en tu mirada
donde yo voy
cuando ya no estás.
Debieran leerlo todos aquellos y aquellas que padecen de alguna deficiencia ocular y, dado el tamaño de sus enormes gafas de pasta y sus gruesos cristales correctores, han desarrollado un complejo.
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